domingo, 20 de junio de 2010

El silencio dañino




Hay que decir las cosas como son. Desde que Gustavo Cerati sufrió el accidente cerebrovascular en su más reciente concierto celebrado en Caracas el 15 de mayo de 2010, el manejo de información sobre su estado de salud ha sido nefasto. En primer lugar, por parte de la productora venezolana Evenpro, que se encargó de la organización del show en la USB, y luego, debido al silencio que reinó en la familia y en los representantes del músico, que lo acompañaron en su estadía en el país hasta el pasado lunes 7 de junio cuando el cantante fue trasladado en aeroambulancia a Buenos Aires.


Ante el silencio, se produjo una ola avasallante de rumores, especialmente en las redes sociales como Twitter y Facebook, cuyos usuarios se referían a la salud del líder de Soda Stereo con palabras tan disímiles como muerte y recuperación. Contradicciones que se generaron por la desinformación. Y lo peor es que el hermetismo todavía continúa.

Los comunicados iniciales -escuetos- decían que el argentino se estaba recuperando de un gripe, de una descompensación, que sólo se le había subido la tensión, cuando la realidad era otra y que todos conocimos después a través de los medios de comunicación que se encargaron de la cobertura del incidente. Fue cuando se supo que realmente había sufrido un ACV y que tuvo que ser sometido a una intervención quirúrgica el 18 de mayo que se le practicó en el Centro Médico Docente La Trinidad para reducir la presión intracraneal.


Aún después de la operación se dijo y se escucho de todo. La productora daba pocas luces sobre la salud de Cerati. En contadas ocasiones, quizá dos, se habilitó una sala de la institución para ofrecer ruedas de prensa. El resto fue una batalla de micrófonos, cámaras y periodistas en las puertas de la clínica. Lo que seguro generó inconvenientes para los pacientes que asistían al centro médico, pero que fue inevitable para conseguir algún avance sobre la salud del artista de 50 años de edad.

Los doctores venezolanos que trataron a Cerati no quisieron referirse a secuelas, no quisieron hablar sobre daños. Se limitaron a informar que estaba en terapia intensiva, inconsciente, que no es lo mismo que en estado vegetativo. Le dejaron esa tarea a los argentinos que tampoco han aclarado la situación. Ahora, que el músico está en Buenos Aires el último parte es casi desconsolador. Primero los médicos en el Instituto Fleni expresaron que había una leve mejoría, pero ahora se habla de que no ha mostrado evolución y que hay un extenso daño cerebral. ¿Cuál es la verdad? ¿Hay posibilidades que Gus regrese a la marcha? ¿Los fanáticos lo verán de nuevo cantando y rocanroleando?


Hay muchas dudas, mucho silencio. Su estado de salud todavía es una enorme incógnita y aún no se ha revelado cuáles fueron las causas reales del quebrantamiento de su salud. Aunque se ha especulado de todo: abuso de drogas, de alcohol, falta de sueño, consumo de viagra, insomnio,...

Y un nuevo rumor se suma a la ola. En Buenos Aires hablan de mala praxis médica de los venezolanos... ¿Quién tendrá la razón?

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